Cardinal Acupuntura

MIEDO // El mito de las abejas y las sociedades organizadas

annie-spratt

Hace ya un par de siglos que se constituyó un paradigma biologicista en el ámbito de la salud. Fue a partir del llamado informe Flexner que en Estados Unidos se institucionalizó una visión materialista del ser humano y todo lo que con él se viene relacionando. En resumidas cuentas, lo que postula este paradigma es que el hombre se constituye única y exclusivamente por un cuerpo material. Sin embargo, desde la perspectiva de la medicina ancestral y natural se sostiene que el cuerpo es tan sólo una parte de los seres vivos. Y que, aunque resulta fundamental para mantenerse con vida, me atrevo a decir que no es donde deberíamos centrar la mayoría de nuestra atención.

Digo esto porque el cuerpo sólo recibe, no interpreta. Es totalmente neutral ante los acontecimientos y tan sólo vibra de una manera específica determinada por su misma condición. No pretendo decir con esto que todos los cuerpos sean iguales, sino más bien que cada cuerpo no puede evitar ser lo que es, la mente sin embargo, sí puede. Es por ello que deberíamos prestar mucha atención a aquello que sucede y que provoca que ese contenedor o vehículo deje de funcionar acorde a la naturaleza a la que pertenece.

Desde la Medicina Tradicional China se narra una relación muy clara entre las emociones desencadenadas por distintos tipos de experiencias y alteraciones en los flujos de la energía vital o Qi. Como consecuencia más o menos inmediata, esto tiene un resultado en el cuerpo físico. Toda experiencia desencadena una reacción, pero dependiendo del bagaje del individuo, esta será asumida de una manera u otra. Existen mil y un matices para definir emociones pero las fundamentales se han descrito como

  • Alegría 
  • Preocupación
  • Tristeza/Melancolía
  • Miedo
  • Ira

Ha habido distintas disciplinas que han desarrollado en profundidad las relaciones psicosomáticas y esto nos permite afinar mucho en los tratamientos y los diagnósticos, pero la intención de este escrito no es desplegar una alabanza en favor de un tipo de terapia, sino hacer una serie de paralelismos entre el miedo y algunos acontecimientos de la actualidad.

Hay miedos racionales y otros irracionales, abstractos o concretos y hasta existen una serie de miedos inverosímiles y rarísimos. Las posibilidades son tan variadas como matices tiene el carácter de las distintas personas. 

Independientemente de dichas variables lo que sin duda es incuestionable es que el miedo desencadena reacciones inevitables en los seres que lo padecen.. Y aqui empezamos a hilar un poco más fino en relación al campo de la salud. 

El miedo es una emoción que parte de otras anteriores y que a su vez deriva en otras varias. Es decir, cuando una persona siente que su integridad se ve condicionada, se activa un mecanismo de alerta que le lleva a permanecer atento y concentrado para poder neutralizar o solucionar el problema. Esto es algo muy común y que todos podemos identificar pero que realmente no podemos catalogar como miedo. Ahora bien, en el momento que el grado de inseguridad se incrementa, superando las capacidades del sujeto para neutralizarlo, entonces empezamos a adentrarnos de veras en el umbral del miedo. En ese punto la razón se ve relegada del mando y toma el control un instinto primario de supervivencia a partir del cual, se desencadenan todo tipo de reacciones de alarma, evasión y lucha; todas ellas destinadas a evitar un peligro y asegurar la supervivencia.

«Saturno presenta el valor educativo del dolor y la diferencia existente entre los valores externos y los internos»

Liz Greene

Además de las anteriores, existe un tipo de reacción que es más habitual de lo que podemos imaginar pero que pasa desapercibida y es en la que quiero centrarme. Me refiero a la parálisis, bloqueo o colapso cuando nuestro instinto asimila que cualquiera de las alternativas para evitar el peligro son inútiles. En el momento que esto sucede el sistema nervioso realiza una maniobra de represión de las pulsiones más primitivas que supone una tensión muchísimo mayor que cualquier reacción explosiva. Se trata de sustituir una reacción de expansión brutal y agresiva ( gritos, golpes, movimientos bruscos, etc. ) por una quietud anormal. Aparentemente esto no supondría un problema pues ¿qué tiene de malo afrontar una situación compleja de manera tranquila? La persona que reacciona de forma aparentemente inconsciente de este modo no está tranquila en absoluto. Todo lo contrario, sufre una alteración de su sistema nervioso central que puede llegar a provocar profundos estados de inconsciencia. Realmente se trata de un mecanismo natural exactamente igual que las manifestaciones agresivas pues, en la naturaleza sucede que la presa “finge” estar muerta, ante un depredador que la tiene cautiva para devorarla, con el objetivo de que pierda su interés por un trozo de carne sin vida. Este mecanismo natural tiene un ciclo íntegro y funcional que debe ser completado o de lo contrario nos encontramos con un problema a dos niveles: 

  • Esa tensión no se disipa y genera un choque muy fuerte en alguna parte de nuestro organismo. Esta relación no es directa y pasa por unos estadios pero sin duda alguna se cumple.
  • Se genera una memoria que relaciona inhibición de acción con supervivencia.
Imagen National Geographic Magazine

Por mi propia experiencia en el ámbito clínico puedo decir que el miedo llega a generar bloqueos inconscientes con consecuencias difíciles de imaginar; como el retraso en el desarrollo de las gónadas y genitales de una persona, retracciones del cuello del útero, hiperhidrosis o cosas más sutiles como neurosis. Existen mil y un motivos por los que una persona teme y miles de repercusiones que este temor puede provocar pero, no hay una de todas ellas que no esté relacionado con el mito de Saturno. Cronos o Saturno devoró a sus hijos por miedo y de la misma forma que este anciano mitológico, la gente puede cometer atrocidades del mismo calibre cuando se sienten invadidas por esta emoción. La realidad es un poco más compleja que todo esto y desde la perspectiva de nuestra medicina los extremos están unidos en un punto como un anillo sin fin, entonces no es Saturno el que hace que una persona tema sino su ausencia o un exceso de su presencia. Saturno puede constituir infinidad de cosas aparentemente diversas a nuestro alrededor y en nuestro interior y todas ellas tienen algo en común. Nos dan estructura y nos permiten avanzar con firmeza y seguridad, nos protegen y a la vez nos limitan. Si prescindimos de Saturno por largo tiempo ( porque su presencia no siempre resulta agradable ) en el momento que se dé un contratiempo o una prueba de la vida, será como estar con el “culo al aire”. En tal caso nos vamos a intentar agarrar a lo que tengamos mas a mano y ese algo no siempre resulta lo más adecuado para nosotras. Esto no sólo lo sé yo; una persona de la calle, un astrólogo, un dirigente de una empresa, un psicólogo o un estratega político.

El fin de este tipo de decisiones o acciones involuntarias siempre será la misma; sobrevivir. 

«Hubo una época. Luego hubo otras. Sin pretender simplificar, ni abreviar, cada una se entregó a la tarea de desconcertar por su propia cuenta; borrando los rastros se puso a manipular los caracteres para alejarlos un poco más de la legibilidad primitiva»

Henrie Michaux

Empezamos a clarificar un mecanismo en relación al miedo y ahora me gustaría exponer un tema relacionado con las abejas. Estos insectos son unos seres dignos de admiración para muchas personas y por diferentes razones. Estudiando en profundidad algunas cosas de la apicultura me centré en un pequeño detalle que me llamó la atención. En apariencia, la organización de una colmena podría describirse como una organización piramidal en el cual todo gira en relación a la reina. Esta parece tener cierto poder o una serie de ventajas o consideraciones con respecto al resto de las obreras y los zánganos que se dedican a trabajar y asegurar la genética de la especie, respectivamente. Digo esto último porque realmente la inseminación de la reina se produce en contadas ocasiones durante su vida, pudiendo preservar el semen para fecundarse constantemente y crear larvas. Es decir, los zánganos no están ahí para fornicar a la reina.  Poco a poco aprendí que la reina no es más que una esclava de la colmena, no sólo porque no puede tomar decisiones, sino porque ve condicionada su vida y hábitos en relación a la abundancia del conjunto. Entonces, si no existe una jerarquía en las colmenas por qué razón se someten cada una de las integrantes del colectivo? 

Desde mi punto de vista existe un sentimiento comunitario de autoexplotación por la supervivencia del conjunto. Indagando un poco más encontré un libro que exponía que la historia de las abejas había evolucionado de la libertad al cautiverio pero además que se sabe a ciencia cierta que las abejas no enjambran desde el principio de los tiempo sino que libaban libremente de flor en flor siendo cada una responsables de su alimentación y reproducción. Sin embargo hubo un acontecimiento que cambió radicalmente su estructura para convertirse en animales grupales. La mayoría de autores que encontré afirmaban que eso coincidió con el declive de la cantidad de flores en la naturaleza.

Retomando la cuestión del miedo me gustaría señalar una serie de acontecimientos por todos conocidos que tienen lugar y que yo relaciono con la seguridad y la supervivencia de nuestra especie. 

  • Una pandemia mundial 
  • Amenaza de desabastecimiento o la privatización de las materias primas.

A mi entender el ser humano desarrollado tiene grandes problemas para poder enfrentar sus miedos y una de las razones es que aquello que teme ha sido elevado a la categoría de abstracto invisible o irreconocible. De este modo sus capacidades de reacción se reducen bastante a la pasividad y a una dependencia con un ente o arquetipo que le ofrece seguridad a cualquier precio; la figura del padre, el estado o la institución se han convertido para muchas en la única vía de supervivencia posible. Ya bien sea en forma de universidad, funcionariado, una empresa o corporación, el sentido de pertenencia a una estructura estable se ha convertido en algo necesario independientemente del precio que tengamos que pagar por ello. Dejando a la persona no sólo desamparada sino totalmente incapacitada para poder corregir el rumbo hacia un futuro alternativo. 

Teletrabajo, formación virtual, plataformas de comercio on line, monedas virtuales, redes sociales; la lógica es siempre la misma; desvincular el valor de lo material dejando a las personas cada vez con menos recursos que le permitan mantener su autonomía.

Y quizá sea esta la clave de todo esto, pues una persona que carece de ella difícilmente va a poder sentir que tiene el control de su vida y por ello le va a resultar francamente difícil gestionar y confrontar sus miedos. 

Hay una cuestión muy interesante en relación al miedo y es que no existe en el exterior. Es algo que se desencadena a raíz de nuestra realidad más personal. Por ello, cuando uno enfrenta aquello que le da miedo toma tierra y este se reduce o se disipa. Siempre y cuando pueda tomar consciencia del proceso en ese acontecimiento y no perezca ante las circunstancias.

Popularmente se conoce el dicho “Lo que no te mata, te hace más fuerte “. Me gusta esta frase porque a pesar de su sencillez podemos desplegar todo un abanico de las distintas tipologías de carácter humano sólo en base a las decisiones que uno toma con respecto al miedo, la confrontación del “padre” y la evolución.

Quizá para muchas la pregunta sea ¿Y quien tuvo alguna vez el control de su vida? Para mi no se trata de apuntar a lo imposible sino de no tener, por miedo, un propósito de vida indeseable.