LLAMAR AL BEBÉ // Hablarle a una persona que vive bajo el agua
Alejandro / /
Para quienes no lo sepan, a día de hoy la lucha por la hegemonía en el ámbito de la salud sigue vigente. Por este motivo no está permitido que un acupuntor emplee el término inducción de un parto. Al principio este tipo de limitaciones me hacían sentir oprimido sin embargo, con el paso de los años, profundizar en la visión más humana de la salud natural me hizo darme cuenta que no estoy aquí para inducir a nadie. Lo que a mi me gustaría, es llamar a esa persona que habita una realidad tan especial y que mediante mi propuesta, él o ella y su madre lleguen al parto con la mejor comunicación posible.
En estos años he empezado a preguntarme, cómo me comunico con una criatura que lleva nueve meses flotando en agua? Qué tipo de señales percibe alguien que vive totalmente a oscuras?
Imagino, que su consciencia del mundo debe ser como un continum sólo comparable al estado del sueño.
Me di cuenta que tenía las respuestas porque yo había sido una de esas criaturas y que la mejor forma de hacerlo es a través de su madre. Por ello recurro de nuevo al símbolo para transformar esa sesión en una aproximación del entorno y de mí mismo, a lo que ese bebé lleva sintiendo desde el inicio de su vida dentro de la madre.
Tardé unos años en entender que, en este caso la acupuntura cumplía una función totalmente diferente al resto de los encuentros en la consulta. Habitualmente con ella, la información que solicito al cuerpo del paciente es la activación de las funciones orgánicas y la conexión con un estado de bienestar, pero para este tipo de encuentros pedimos que se rompa el letargo del los 9 meses de gestación. La manera de lograrlo es mediante el aumento de la temperatura del cuerpo de la madre y el incremento de la circulación de su energía vital.
Obviamente, para todo ello necesito desplegar todos los conocimientos técnicos de la medicina tradicional china pero hay algo más. De qué me sirve forzar a una persona que, por alguna razón, no ha tomado la decisión de llegar a este mundo? Comunicándome con el bebé, necesito «negociar» un cambio en este estado de quietud sostenido y la mejor manera de hacerlo es a través de su persona de confianza en este mundo, la madre.
«Para mi absoluta sorpresa mi parto se inició a las dos horas de la acupuntura, casualidad? No lo creo».
Para ello, necesitamos abrir un canal entre nosotros y bebé esto se hace, exatamente igual que cuando tomas la mano a alguien y le miras a los ojos para hablarle honestamente y que confíe en tu palabra. Vamos, poco a poco abriendo puertas hasta lograr que esa via esté clara. Al menos lo suficiente como para poder trabajar. Es una parte importante, porque la mayoría de las veces, la madre está tan estresada que pasa por alto que percibe a su bebé desde fuera. Me refiero a que hay tantas cosas pasando y por hacer, que el vínculo se transforma en un proceso de pensamientos y conclusiones y no tanto de sensaciones.
La última mujer embarazada que llegó a la consulta quería conocer mi trabajo para tener de mano a alguien ante la posibilidad de verse obligada a acudir al hospital en la fecha programada para la inducción. Era la semana 40 y todo estaba perfecto, así que le dije: – «Vamos a corregir un poquito un detalle para tratar la acidez de tu estómago, pero sin mover demasiado. Y que ella decida cuándo quiere llegar». –
Los márgenes de prevención que se han estipulado para la aplicación de la acupuntura en el embarazo son exageradamente estrechos. Pero aunque tengamos la certeza de que podamos ir más allá, «convencer» a un bebé para que nazca no resulta tan sencillo. Pero la barriga de C. decía claramente que estaba preparada, ellas estaban muy tranquilas y deseando conocerse. Al día siguiente recibí una fotografía de C., su compañero y su hija, muy felices en el hospital. Todo había salido genial.
Ella confirma mi teoría de que tanto la gestación, como la llamada al bebé y el parto, están íntimamente ligados al latir del corazón y es por ello que debemos de ponerlo en juego si queremos vivirlo como el gran acontecimiento que es.
A continuación os comparto la penúltima experiencia en este trabajo de llamado al bebé.
Gracias a F. por su entrega y estas palabras.

» Cumplidas las 40 semanas de embarazo empezó la incertidumbre de cuándo llegaría el momento de ponerme de parto. Al principio fue algo muy tranquilo, pero pasaban los días e iba en aumento el nerviosismo. Probé todo tipo de cosas para ayudar a que se iniciase el proceso; infusiones de frambueso, dátiles, caminar por la playa, subir escaleras, relaciones sexuales, relajaciones, flores de Bach y un largo etc…
Cumplidas las 41 semanas, mi amiga A. me propuso hacer una sesión de acupuntura y me pareció buena idea.
Me citaron el día que cumplía las 41+2 y a decir verdad, yo estaba un poco escéptica de que diese resultado, pero me apetecía probar.
Al principio no noté gran cosa, las agujas me molestaban un poco pero nada más. Pasada como una hora y media empecé a tolerar peor la molestia de las agujas, el ambiente estaba muy cargado y notaba mucho calor. Entonces la bebé empezó a moverse muchísimo, nunca la noté moverse tanto, hasta me preocupé de si estaría bien por lo incómoda que estaba yo, pero decidí continuar un poco más.
No puedo describir muy bien mis sensaciones, esperaba sentir una relajación profunda pero no fue eso lo que noté, era como un estado entre mareo y exceso de energía fluyendo en mi interior.
Más o menos a las dos horas y algo les pedí finalizar la sesión, me quedé tumbada en el sofá un poco mareada y ellos se fueron, eran como las 21h. Al poco tiempo decidí darme una ducha, cené y me fui a la cama.
A las 22h noté la primera contracción dolorosa, para mi sorpresa muy intensa para ser la primera que notaba, pensé que sería una aislada y ya. Pero no, le siguió otra muy intensa a los 15 min y ya no pararon. Para mi absoluta sorpresa mi parto se inició a las dos horas de la acupuntura, casualidad? No lo creo».
Agradezco muchísimo la confianza de cada una de las mujeres que me permiten compartir parte de su proceso con ellas. Este testimonio me encanta porque menciona algo que es de vital importancia. La energía se mueve mucho cuando hacemos este tipo de trabajo y tanto bebé como su madre lo notan.
La sensación que F. describe como mareo no lo es exactamente. Se trata de un estado similar a un trance pero muy ligero e indica que la madre ha entrado en conexión profunda con el proceso que le estamos proponiendo. Estos estados son totalmente seguros y muy comunes en cualquier práctica espiritual de carácter tradicional, como la meditación de cualquier tipo, las artes marciales internas o las asanas del yoga. Sin embargo, la falta de hábito lleva a asociarlo a un mareo, pues resulta lo más familiar para cualquier persona que no tiene unos hábitos como los que mencionamos anteriormente.
Lejos del peligro, cuanto más intensa es esta sensación mayor el margen de éxito de este encuentro. Agradezco mucho la apertura de F. pues a pesar de su escepticismo inicial y su recorrido profesional, puedo decir que no había visto una entrega tan grande en un encuentro para llamar a un bebé.
Así y bajo mi punto de vista, lo importante no son las diferencias entre un parto inducido o un llamado al bebé mediante una práctica de salud natural, que las hay y muchas. Sino que seamos conscientes de que en estos encuentros tiene que darse por parte de la madre, en algún momento, un movimiento interno que es indicio de querer hacer ese tránsito de una forma diferente. Y aunque muchas mujeres acuden por necesidad, no importa. Ese cambio se da en un instante y mi propuesta siempre será que contemplemos la realidad de una forma lo más natural posible, para engrandecer esos pequeños acontecimientos en nuestras vidas.
Quiero agradecer a A. su presencia en cada uno de los trabajos de llamado al bebé porque gracias a ella; su experiencia y cualificación acompañando a personas a llegar a este mundo, las mujeres han logrado un nivel de confianza que necesitan como punto de partida en este tipo de trabajos.
Fotografias annett_99 // Jenna Norman